En el Diván de Key, capítulo 1: “La Alimentación y los primeros vínculos afectivos”

LA ALIMENTACIÓN Y LOS PRIMEROS VÍNCULOS AFECTIVOS

Por Olivia Paredes Valero. Psicoterapeuta infantil

“¿Por qué razón mi bebé rechaza el alimento… por qué no acepta mi leche?”

“¿No sé qué pasa?, pero me es muy difícil que acepte un alimento nuevo…”
“Me han dicho que lo mejor es que lo obligue… si no se va a hacer mañoso…”

Estos son algunos de los argumentos que he escuchado a lo largo de mi experiencia en consulta. Mamás angustiadas, tristes, enojadas, frustradas y en muchas ocasiones generando un gran sentimiento de culpa, debido a que en nuestra actualidad se ve con frecuencia múltiples opiniones cuando se trata de la crianza de un nuevo ser, dejando fuera de pista lo que en mi entender es lo fundamental: el vínculo entre madre-bebé, padre-bebé y la pareja recién nacida como padres.

Diversas fuentes de información incluidos los médicos y los diferentes especialistas de la salud nos hablan acerca de la importancia de mantener cuidados con afecto desde los primeros días de vida. ¿Pero cuáles deberían de ser esos cuidados con afecto? Cuando nos referimos a esto hablamos de proporcionar cercanía, sostén y escucha afectiva. El sostén afectivo va más allá de tomar al pequeño ser en brazos, es importante conocer que en ese momento se puede transmitir vía psíquica los afectos que se generan en la madre; es mediante la conexión que se crea desde el vientre, que, el naciente sistema psico neurológico del bebé es capaz de captar las emociones y sensaciones de la madre que se producen en ella vía la producción de sus neurotransmisores (sustancias que movilizan el estado emocional producidas en el cerebro), aclarando que los afectos, emociones o sensaciones de alta intensidad llegan a generar un efecto. Esta descripción científica puede ayudarnos a comprender que la conexión entre madre-bebé es sumamente profunda, por lo que puede ayudarnos a explicar que las emociones en el bebé también pueden ser traducidas por la madre desde el primer momento en que conoce a su hijo.

¿Qué es traducir las emociones del bebé? Aquí hablamos de la capacidad del adulto (madre, padre o cuidador) de poder transmitirle al infante lo que él sabe, siente y vive del mundo, es decir, poder “contarle” a través de los cuidados básicos si el mundo puede proporcionarle amor, seguridad y confianza, o bien, si el mundo es hostil, distante o inseguro. A través de la propia experiencia del cuidador primario de ese pequeño/a, el bebé aprenderá y comprenderá en su momento lo que puede esperar del exterior y de la relación con los demás.

Vínculo madre-bebé, padre-bebé y la pareja recién nacida como padres.

Es significativo aclarar que esto no depende de la cantidad de cuidados que se le proporcionen al infante, si no de la capacidad de transmitir ternura, paciencia, amor e interés por estar y dar. En ocasiones, puede ser que la madre (o cuidador/a primario) pueda encontrarse en circunstancias muy personales (desde incapacidad física hasta cuestiones psicoemocionales como la depresión postparto) que dificulten que esta capacidad se encuentre cien por ciento disponible, por lo que es en esos momentos dónde se debe resaltar la importancia de integrar la participación de la figura paterna (quien la ejerza) ya que el padre, la abuela o alguien más que pueda estar presente, puede transmitir y dar sostén psicoafectivo ante la ausencia de mamá.

Esto nos puede llevar a preguntarnos si esta condición afecta o no la salud emocional del bebé. Es una cuestión delicada y compleja de poder determinar; como mencioné anteriormente es primordial los cuidados afectivos que proporcione la madre, así como los cuidados que puedan proveer otros seres queridos; lo delicado de esta cuestión radica en la determinación de poder generar una red de apoyo, es decir, poder reconocer lo siguiente: “si soy madre, y en estos momentos no puedo encontrarme a mí misma y por lo tanto no podré proporcionar una conexión ideal con mi bebé, puedo pedir ayuda a los otros, puedo creer en mi pareja y darle mi confianza para que sea capaz de dar afecto y sostén emocional al pequeño, y no por eso significará que soy una mala madre o soy incapaz de serlo”

Pedir apoyo es amor

Poder pedir apoyo en momentos de crisis es un acto de amor, no sólo para el infante, si no para la madre misma, para darse un espacio donde se posibilite la introspección de sus afectos, emociones, temores, dudas y sensaciones que estén generando la dificultad para conectarse profundamente con su hijo. Se ha observado que cuando la dificultad para generar dicha conexión se mantiene después de los tres meses de vida del recién nacido, se comienzan a denotar rasgos de desequilibrio emocional en el infante, lo cual se puede expresar en conductas relacionadas a la alimentación, como dificultad para aceptar la leche materna o dificultad en el destete, dificultad para aceptar nuevos alimentos, o en casos más graves, que el bebé deje de alimentarse o presente algún cuadro gastrointestinal como reflujo severo o episodios de colitis. ¿Por qué se relacionan estos síntomas con la conexión entre madre-bebé? Recordemos lo explicado anteriormente: la forma en cómo puede una madre transmitirle al bebé las emociones de ella y del mundo en el que viven, son fundamentales para que el pequeño/a comience a generar confianza y seguridad en ella y en los demás. Por lo que en caso de que haya dificultad para proporcionar esa seguridad, el infante puede llegar a sentirse inseguro o frágil, dando lugar a reacciones de rechazo hacia lo que pueda proporcionar la madre (o cuidador primario), esto, como un mecanismo emocional de defensa, como una reacción para hacer saber a la madre que es capaz de percibir su dificultad. Esta situación se puede complicar hasta la primera infancia si pasa desapercibido o no se atiende, generando complicaciones para que el bebé se alimente o incluso más adelante el bebé ya siendo niño relacione afectos negativos hacia los alimentos.

Por lo tanto, invito a todas las madres, padres y cuidadores/as primarios a mirarse a sí mismos/as, a reconocerse y observar sus capacidades para sostener y dar afecto, y en dado caso, solicitar apoyo a especialistas de la salud para acompañar nutrir, guiar o ayudar a reparar vínculos.

Acerca de la autora

Actualmente labora en el Hospital Central Norte de Petróleos Mexicanos, siendo la psicóloga titular de la Clínica de Atención de Factores de Riesgo (CAFR) y la Clínica de Salud Pediátrica.

Sus áreas de atención son las relacionadas a enfermedades psicosomáticas, a la alimentación, y así como el vínculo materno y paterno-infantil.

Contacto:

Correo: olipava88@gmail.com
Teléfono: 5543464273
FB: psicologaoliviaparedesvalero
LinkedIn: olivia-paredes-valero-226abb61

Puedes leer más acerca de esta nueva sección en Key & Key y la trayectoria de la autora en el post de “Hola julio con el diván de Key “

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