En el Diván de Key Capítulo 3: Vínculo mamá – hijo

EL VÍNCULO MATERNO INFANTIL

Por Olivia Paredes Valero. Psicoterapeuta infantil

“Soy una mamá que trabaja tiempo completo, entonces ¿no puedo responder a las necesidades de mi bebé?”
“Sólo la madre biológica está capacitada para conectarse emocionalmente con su bebé”
“A los bebés y niños no se les debe tomar siempre en brazos, de lo contrario se malcriará”

Los citados anteriormente son algunos mitos relacionados con la crianza y el apego o vínculo que se crea entre mamá y bebé.

Algunas mamás en el Blog de Key & Key se han hecho las mismas preguntas, lo que muestra que en la actualidad existe la presencia de opiniones diversas e infinitas cuando se trata de: juzgar, criticar o en ocasiones “educar” como se relaciona un bebé con su madre. En mi opinión es primordial aclarar que este vínculo no se crea espontáneamente, es decir, que no por el hecho de que una mujer tenga la oportunidad o la elección de generar una vida significa que en el momento del nacimiento se creará un lazo o vínculo afectivo con el recién nacido; en realidad, la creación de este lazo psicoafectivo se lleva a cabo en diferentes niveles propioceptivos, siendo mucho más clara, me refiero a que involucra el área psicológica, emocional, fisiológica y también la parte espiritual de la madre.

El apego como pilar de independencia

El apego o vínculo afectivo no es un sinónimo de simple dependencia a lo largo de toda la vida, es más bien la base o pilar fundamental para crear una independencia emocional en la vida adulta, lo más sana posible. Dentro de la psicología se habla de la “Teoría del apego” de John Bowlby, psiquiatra inglés, quién se interesó por estudiar los efectos que produce la cercanía afectiva entre madres e hijos o vínculo materno filial. Me parece vital conocer esta teoría para poder explicarnos porque para un bebé es primordial encontrarse cercano a su madre y porque se debe permitir el contacto físico en todo momento. Un primer dato curioso es: cuando el bebé y mamá logran conectarse mediante la primera vez que se miran, se tocan y se abrazan, cuando se le proporciona el bebé a la madre después del parto, en el interior del organismo de la madre comienzan a “repartirse” por todo el cuerpo dos sustancias muy importantes: la prolactina y la oxitocina. La prolactina es la que promoverá el sentido de protección, agudiza el oído materno y genera tranquilidad en la madre y el bebé; la oxitocina no solo promueve la producción de la leche materna, sino que regula ciertas conductas sociales como el apego ya que promueve al acercamiento madre-bebé, genera sentimientos de confianza promoviendo la sintonía entre estos dos seres.

¿Más de un apego?

Entonces, podemos comenzar a definir los tipos de apego que pueden establecerse, ya que conocer qué tipo de apego está presente podemos observar las diferencias emocionales que se establecen en la vida adulta. Después de que el primer contacto se llevó a cabo, el propósito del apego es generar una base segura para el bebé para que aprenda a autorregular su sistema respiratorio, cardiovascular, metabólico y emocional.
Los diferentes tipos de apego se establecen en relación a la disponibilidad afectiva, la presencia emocional y la constancia, es decir que un apego seguro se posibilita cuando la madre puede proporcionarle la seguridad a su bebé de que en el tiempo en el que se encuentre con él le proveerá de confianza, tranquilidad y afecto con lo cual al retirarse ella el infante tendrá la misma seguridad de que su madre regresará y lo continuará proveyendo. Por tanto para generar un apego seguro es de suma importancia aprender y desarrollar la habilidad de “leer o reconocer” las señales que genera el bebé, así como interpretarlas lo más rápido posible y satisfacerlas inmediatamente, ya que el pequeño aún no tiene capacidad para tolerar la espera y no posee aún el sentido del tiempo o temporalidad.
Por lo que, respondiendo a las preguntas citadas arriba, el proporcionar un tiempo de calidad promueve la vinculación afectiva con el bebé, así sea n solo unas horas en las que mamá pueda estar presente y proporcionar afecto, confianza e interpretar lo que el pequeño le dice, mantiene un apego seguro. Así mismo como en otros artículos he mencionado, no sólo la madre biológica puede generar la habilidad para leer a un pequeño, una madre sustituta o adoptiva puede también aprender a hacerlo debido al deseo interno de ser madre. Y como conclusión es preciso comentar que un bebé necesita los brazos de su madre constantemente ya que a través de esta acción se enfatiza el vínculo emocional, no hay que temer proporcionar afecto, esto posibilita el apego seguro y que más adelante el bebé sea un adulto seguro de sí mismo, afectuoso, respetuoso y tolerante a la frustración.

En el próximo artículo ahondaré en los otros tipos de apego que se pueden establecer. Les agradezco sus comentarios así como preguntas o dudas que puedan ir generando a lo largo de este aprendizaje constante de ser madres.

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